Páginas

martes, 8 de mayo de 2012

La crisis de los 40


Mi cumple es en breve y con eso en mente, y sin otra razón aparente, me ha dado por pensar en que la crisis de los 40 (voy a por los 42 si nada ni nadie lo remedia) ha debido pasar por mi lado con cara de asco y se ha debido ir a por presas más estimulantes.

Yo no veo ninguna Aznarización en mi caso (más allá de una ligera tableta de chocolate en los abdominales, pero muy,muy ligera y un super pelazo, pero esto último ya venía de fábrica).

Que conste que ya estaba preparada mentalmente. Creo que es cierto eso de que a los 40 uno toma realmente conciencia de que es mortal y de que se va a morir. Un día.Mejor lejano, pero cada vez, más próximo. Que sí, que lo sabemos de siempre, pero ahora es mucho más evidente que a los veinte...

Ya se sabe que cada uno, toma estas cosas como buenamente puede con las herramientas emocionales que tiene a su alcance. Hay quienes simplemente pasan del tema, y otros que deciden "exprimir" el tiempo que les queda en una vertiginosa cuenta atrás que, generalmente, exige un deportivo nuevo, un buen lifting o unas tetas-misil y por qué no, un acompañante muuuucho más joven.

Y en esas andaba yo, pensando que parece que a mi, esto no me afecta.
Y sin embargo, y repensando el asunto, no puedo dejar de pensar que, en los últimos meses, muchas cosas han cambiado en torno a mi.

Por personalizar un poco (y sin que sirva de precedente), he perdido como casi diez kilos y sin necesidad de hacer dieta.

He pasado el invierno con vestidos de manga corta: yo, que en agosto, solía dormir con una colcha.

Me estoy entrenando para un triatlón en octubre en Barcelona: yo, que dejé de hacer deporte cuando terminaron las clases obligatorias en el instituto  y que en familia soy conocida como “la única de la clase que en el festival del colegio, a los seis años, en una exhibición deportiva, se negó a dar la voltereta para escarnio de sus padres…bueno, ella y el gordo al que le rozaban los muslos al andar”. Resulta que tengo abdominales (y se ven!!!). Añado que cuando mi madre supo que tengo un entrenador personal, le gritó a mi hermano "A tu hermana la han captado en una sectaaaaaaaaaaaaaaa". La muy cabrona...

He aprendido mucho sobre…un montón de cosas que no tienen nada que ver ni con mi profesión ni con mis aficiones más antiguas, y me resulta muy gratificante seguir manteniendo la curiosidad. En general.

He cambiado un poco (pero pocoooooooooo) mi color de pelo. Y ahora es más corto.

He decidido que me voy a ir, yo sola (bueno...con guías expertos!), en vacaciones, a hacer un trekking maravilloso y complicadísimo en mi bella Suiza: yo, que lo más intrépido que he hecho en mi vida ( lo profesional no cuenta) es coger un empacho comiéndome un kilo de helado de tutti frutti (que por cierto, casi me cuesta la vida...).

Y resulta que he llegado a la conclusión de que eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, es una patraña.

No se me han caído las tetas (todavía..), tengo el culo considerablemente más duro que hace por ejemplo cinco o diez años, soy bastante menos vulnerable a gilipolleces varias (no digo inmune, ya me gustaría a mí...pero hasta ahí no llego), valoro mucho más los gestos de los demás para conmigo (de cariño, de renuncia, de disculpa...en general, de todo) y creo que eso me hace un mejor ser humano ( sólo lo último: creo que cuando se me caigan las tetas, si llega ese horripilante momento, seguiré siendo una buena persona). No soy más lista (no creo que nunca llegue a ser "lista"), pero creo que, con el tiempo, he adquirido "cintura" (he dicho que tengo, literalmente, cintura de avispa? pues si!) y eso me ha hecho un pelín menos lerda y más tolerante. He aprendido que hay que mirar y ver bien el interior de los que te rodean, para decidir si quieres que te rodeen o no, no importa quienes sean; y que más te vale que ellos te hayan escogido precisamente por lo mismo, por tu interior. Que la familia sí se elige; la genética es otra cosa.También he aprendido que si alcanzas todas tus metas fácil y rápidamente, o las has puesto muy bajitas o lo estás haciendo a costa de otro. Y eso no mola. Mola el esfuerzo sano, porque incluso cuando no se recompensa externamente, te deja pulida por dentro y el buen sabor de boca no te lo quita nadie.He descubierto que "The long and winding road" es una gran metáfora de la vida. Y una canción muy chula, aunque parezca triste (como "Tears in Heaven"). Y que nunca hay que creerse todo lo que uno escucha, aunque lo escuche muchas veces. Y que se puede hablar sin abrir la boca, llorar sin lágrimas y abrazar a otra persona en la distancia. Y que cada vez, te importan más muy pocas personas y te importan menos muchas cosas. Y que me sigue sulfurando la prepotencia, el abuso, la grosería, la intolerancia y la rigidez mental, exactamente igual o más que hace veinte años: eso de que el paso del tiempo atempera el carácter, en este aspecto, tampoco me ha funcionado y lo cierto es que me gusta; y que cada vez me gusta más compartir mucho tiempo de calidad con cada vez menos gente...Y podría seguir así "hasta el infinito y más allaaaaaaaaaaaaa". Pero eso será otro día, otro post.

Ahí va la última:  también he aprendido que, haciendo dieta dos semanas, lo único que pierdes son 14 días, porque, queridos amigos, esto es una gran verdad (y una graaaaaaan metáfora vital): SIEMPRE QUEDA SITIO PARA EL POSTRE.O debería!

Y la banda sonora de este post, pues claro, es esta:



lunes, 23 de abril de 2012

Maestros que no riñen, amigos que no defraudan

El día del libro, desde que soy capaz de recordar, ha sido siempre especial para mi. En general, desde muy chica, siempre he tenido un apego casi enfermizo por cualquier ejemplar de letra impresa. Mi relación con el formato en papel tiene hasta un punto de fetichismo (sin exagerar...), y recuerdo como una de las experiencias más absurdas y dolorosas de mi vida el que un antiguo novio, despechado por mi marcha, decidiese quedarse con una colección espléndida de libros de filosofía sólo por fastidiar (él era ingeniero de caminos y no tenía ningún interés en estas materias), muchísimos de los cuales no he podido recuperar, más de diez años después, por estar descatalogados.
Vamos, que me gusta leer como pocas otras cosas (que sí, que las hay...) y que como objeto, son tan parte de mi casa como el techo o las paredes: no me encuentro sin ellos.
Hoy, por razones bien distintas, una debida al azar y otra a mi (estúpida) buena memoria, este día me ha traído a la mente a una persona que forma parte de mi pasado, pero que hoy ha estado (está) muy presente.
El factor azar ha traído hasta mi este artículo, titulado El que tuvo, retuvo: por qué los ex siempre vuelven; y no he podido dejar de pensar que, aunque no estoy en absoluto de acuerdo con la tesis del artículo, ya es casualidad que tal día como hoy, en que yo me levanto pensando en esa persona, se tiene que publicar este artículo.

Hasta aquí el factor azar.

Ahora viene el de la buena( y absurda!!!) memoria. Mi ex pareja y yo podríamos decir que eramos muy afines en cuestiones culturales. Le reconozco sin lugar a dudas un lugar privilegiado entre las personas que más he admirado, culturalmente hablando. Tanto que, honestamente, no creo que vuelva a conocer a nadie que pueda superar ese umbral. Una persona con una capacidad desmedida para aprender (en su caso,  como decía Churchill "Siempre tengo ganas de aprender, pero no siempre de ser enseñado"), con una curiosidad extraordinaria...aún recuerdo cómo me quedé absorta mirándole cómo contemplaba semi extasiado, unos mejillones pegados a una roca, en Noruega, cuando bajaba la marea y quedaron expuestos: se acercó a tocarlos con la curiosidad de un niño y se quedó contemplando aquello como si fuese el techo de la capilla Sixtina. La explicación fue tan simple como compleja su mente.Nunca lo había visto al natural, y sintió curiosidad. Pocos rasgos me parecen más atractivos en una persona que este.
Sencillamente fantástico.
Sorprendente tratándose de una persona que tiene en su haber una trayectoria académica de impresión, con títulos de prestigio en varios de los seis idiomas que habla, o tantas publicaciones científicas que catalogarlas le ocupaba varios folios...vamos, que no hablamos de un tonto precisamente.
No nos entendimos por otros factores, muy determinantes en nuestra ruptura, que no hacen al caso, pero culturalmente, sin duda marcó un antes y un después en mi vida que echaré por siempre en falta. A cada uno, lo suyo.

Y todo esto, viene por que aprovechando el día del libro, he dedicado mi hora de comer a tomar al asalto La Casa del Libro y rendir la VISA a la evidencia de que me gusta como pocas cosas almacenar libros; libros que se acumulan para leerse con fruición ni se sabe cuando; cuya sola presencia, alegra mi casa y no pocas veces, a mi misma cuando más lo necesito...Bueno, pues en esas estaba yo, cuando mientras caminaba con mi pila de libros por los pasillos de la Casa del Libro, recordaba cómo nos podíamos pasar las horas muertas deambulando por entre las distintas estanterías, cruzándonos mientras nos enseñábamos el uno al otro los libros que ya habíamos elegido y separándonos inmediatamente a la búsqueda de más...y así, durante horas... para luego juntarnos en la caja registradora, salivando como los perros de Pavlov ante la expectativa de llegar a casa para mostrarnos con calma las respectivas adquisiciones.

Yo no sé por qué, pero me da que hoy es uno de esos días en que una debe darse a la nostalgia, por que sí, por que todo apunta a eso y por que, de qué te va a servir resistirte...y sobre todo, por qué no: es la ventaja que tiene tener un blog cuya existencia ninguno de tus conocidos, conoce. Liberador, por que tiene algo de terapéutico, te permite escribir con ese punto de candidez que te da el saber que tu desahogo es sincero ( a ver quién me lo discute...por eso lo de que hay que ser cándida!!), que no va a llegar a los oidos del aquí mencionado, que no busca una respuesta en absoluto y que caramba, este es mi blog y puedo decir lo que quiera!!! Al fin y al cabo, es todo cierto.

Echo de menos esa complicidad mental, esa conexión cultural. Su inteligencia, en definitiva. Es como saber que ya nunca vas a volver a tener esa conexión con nadie más. La nostalgia, la nostalgia...inmediatamente vendrían muchas razones, dolorosas, a mi mente para no tener nostalgia...pero bueno...el tiempo restaña muchas cosas, y me permito, muy ocasionalmente estos "ataques" de melancolía buena.

Y hoy, la banda sonora de este post, la que mejor describiría con música qué me pasa por dentro el Día del Libro, suena así:




Por cierto, los libros que han caído son: Los judíos (Jesús Mosterín), Los cristianos (Jesús Mosterín), La conquista de la felicidad (Bertrand Russell), El mono desnudo (Desmond Morris) Viajes con Herodoto (Ryszard Kapuscinski), Josué y sus Hermanos (Thomas Mann) y una fantástica reedición de En la carretera (Jack Kerouac).
Feliz Día del Libro para todos.